Pocas cosas evocan tanto esta época como el aroma de las castañas asadas, un clásico que vuelve cada año y que sigue conquistando a grandes y pequeños. Prepararlas en casa es sencillo si se conocen los trucos adecuados para conseguirlas tiernas, aromáticas y fáciles de pelar
Haz un buen corte en cada castaña (profundo y en cruz)
El corte debe:
Si el corte es muy pequeño, quedan duras y cuesta pelarlas.
Remójalas 10–15 minutos antes de asarlas
Ponlas en agua fría (si quieres, con una pizca de sal).
Esto consigue:
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Que el interior quede más tierno y jugoso.
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Que el vapor generado dentro ayude a levantar la piel, facilitando el pelado.
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Que se asen de forma más uniforme.
Déjalas “sudar” envueltas en un paño tras asarlas
Cuando salgan del horno o sartén:
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Mételas en un cuenco.
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Cúbrelas con un paño limpio durante 10 minutos.
El vapor residual hace que:
Truco de expertos castañeros
Si las haces en horno, rocíalas ligeramente con agua antes de meterlas.
Si las haces en sartén, añade un puñadito de sal gruesa para mejorar el asado y el sabor.