Si hay algo que los rockeros han querido dejar más claro que el agua, es el hecho de que el rock es inmortal. ¿Y quién se atreve a negarlo? ¿Existe alguna canción de rock o metal que al escucharla digas: está pasada de moda? Está claro que no. Lo cantó Miguel Ríos (Los viejos rockeros nunca mueren, 1979); el Dios del heavy, Ronnie James Dio (Long live Rock’n Roll, 1978) o el guitarrista Michael Schenker (Rock will never die, 1984). Pero ahora lo dice, aunque no de forma literal, uno de los principales exponentes del rock en el más puro y estricto sentido de la palabra, Motörhead.
El grupo Motörhead nació, como ha pasado otras veces, en un pequeño acto de venganza. Tras ser expulsado de su anterior grupo y pasar cinco años en la cárcel, el bajista y cantante Lemmy Kilmister decidió fundar lo que él llamó: el grupo de rock más sucio del mundo. Quería hacer rock puro y duro, tomando el sentido de lo que el rock significa para él, que es la ruptura con todo lo anterior; guitarras salvajes y melodías furiosas y tajantes. Muchos se reirían de él, pero cuarenta años después, ahí sigue Lemmy, blandiendo su bajo, desgarrando su característica voz y metiendo tanta caña que da igual que seas punky, heavy, rockabilly… Motörhead gusta sí o sí.
Hace unos pocos días que ha salido al mercado su álbum nº 22, Bad Magic. Y lo hace en un momento muy delicado, pues la salud de Lemmy, que desde hace unos años no está muy allá, ha vuelto a jugarle una mala pasada. Ha tenido que cancelar varios conciertos en Estados Unidos, y muchos son los que ya han alzado la voz. “Está viejo”, dicen algunos. ¨Tiene que retirarse¨, alegan otros. ¿Quién son ellos para juzgar cuando un genio debe retirarse? Él morirá sobre las tablas; lo ha dicho en más de una ocasión.
Muchos tenemos miedo debido a que en febrero estará por aquí junto con otro de los grandes, Saxon. Y el miedo es por si la salud del cantante no nos privará de poder disfrutarle, pero eso es algo que puede que pase o puede que no. No ha llevado una vida ejemplar, la verdad, pero ha sido la que él ha querido llevar. Él ha querido disfrutar el día a día, eso es el rock and roll. El día que falte, sabe que su música estará ahí y todos pensaran en ese bigotudo con gafas de sol y la camisa medio abierta que toca su bajo con chulería a la vez que canta.
Bad Magic, el nuevo disco, ha sido objeto de críticas negativas porque dicen que es más de lo mismo. El mismo estilo, el mismo carácter. Y mi pregunta es: ¿Y…? Esto es como con AC/DC ¿Alguien quiere que cambien de estilo? Lo único que sí es cierto es que son trece trallazos (doce canciones propias y una versión de Sympathy for the Devil de los Rolling) cargados de adrenalina y que no dejarán indiferente a los que disfrutan de su música (Sólo ya al comienzo del disco, con Victory or Die, te darás cuenta de que son ellos y han vuelto).
Y es de esperar que sean muchos más discos, viendo en la portada a Snaggletooth (el símbolo del grupo) y siendo fieles a sí mismos, dándonos eso que tanto nos gusta a sus fans; porque no hay nada más feo para un rockero que fallarse a sí y a los que le admiran. Y el día en que Lemmy no esté físicamente, todos recordaremos, como siempre recordamos a Elvis, Jimi Hendrix, Dio, Gary Moore, Jim Morrison, Freddy Mercury o John Lennon entre otros muchos.
[symple_box color=»black» fade_in=»false» float=»center» text_align=»left» width=»»]If you like to gamble, I tell you I’m your man. You win some, lose some, It’s all the same to me. The pleasure is to play… (Ace of Spades, Motörhead)[/symple_box]
Redacción: Fernando Cabrera. Periódico EL LORQUINO.
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