Ana Martínez Perán. Periódico EL LORQUINO.
La crueldad humana no tiene límites pero la vida ha dado una segunda oportunidad a un pequeño recién nacido al que su madre enterró vivo, condenándole a muerte sin él más mínimo sentimiento de humanidad.
La madre, una sudafricana de 25 años, decidió cometer esta atrocidad por temor a que sus padres no aceptaran otro bebé en casa.
El pequeño fue enterrado por su madre en una fosa improvisada junto a una fábrica de madera, el bebé permaneció allí durante tres días hasta que sus quejidos alertaron a los trabajadores de la fábrica. El pequeño ha podido sobrevivir gracias a que la madre no arrojó demasiada arena sobre él.
Según informa «Mirror», el recién nacido fue rescatado e ingresado en el hospital donde se está recuperando del atroz suceso.
Después de la correspondiente investigación, la madre fue detenida por la policía en la provincia sudafricana de KwaZulu-Natal. La mujer confesó los hechos y afirmó que sentía miedo de que su familia no aceptara a un nuevo miembro en la familia.
Foto: The Mirror