Cuando salgas a la calle, debes cubrir lo máximo posible tu cuerpo sin dejar hueco por el que entre el frío, ya que nuestra temperatura corporal podría descender. Teniendo esto en cuenta no olvides los complementos propios del inviernos, como guantes, bufandas u orejeras, ya que las orejas y las manos son más sensibles al frío.
Mejor en casa que en la calle
Aunque sea algo que a veces no podemos evitar, intenta salir de casa lo menos posible, ya que tendrás tu hogar aclimatado y cada vez que entras y sales tu cuerpo sufre un drástico cambio de temperatura, lo que puede provocar que te acatarres.
Ojo a las mascotas
Aunque creamos que nuestras mascotas están totalmente protegidas del frío por su pelaje, no siempre es así. Además, ten en cuenta que pisan el suelo directamente con la planta de sus patas y que el pelaje puede no ser suficiente. Por esto, debes estar pendiente de su temperatura corporal y cuidarla lo máximo posible.