Primeramente ponemos en un bol la leche condensada, el queso de untar, la nata para montar y la canela en polvo y batimos enérgicamente con la batidora hasta conseguir una crema.
Forramos con papel de horno un molde para tartas, con forma rectangular o cuadrada, y comenzamos a colocar las galletas alrededor del molde.
Una vez que hemos rodeado todo el molde con galletas en posición vertical, ponemos una capa de la crema que hemos preparado en la base del molde.
Encima de esa base de crema colocamos una capa de galletas y así sucesivamente hasta acabar los pisos, terminando con una capa de galletas, que al desmoldar, será la base de nuestra tarta.
Una vez montada la tarta, la dejamos refrigerar toda la noche y, al día siguiente, desmoldamos dando la vuelta, decoramos de manera personalizada y servimos fría.